No descuides la caja de transmisión

¿Has imaginado qué pasaría si tu vehículo careciera de la caja de cambios? Lo que sucedería es que el motor ‘tendría’ que encargarse de transmitir de manera directa el giro de las ruedas y solo podrías desplazarte en superficies planas. Las pendientes o terrenos irregulares, que requieren mayor fuerza para mantener la velocidad, serían intransitables.

La caja de cambios es el elemento que se encarga de transmitir la fuerza generada por el motor, a través de engranajes y otros elementos. De tal manera que la misma velocidad de giro del cigüeñal, pueda convertirse en distintas velocidades de giro en las ruedas. Por esta razón es una parte esencial del automóvil y su mantenimiento es una gran responsabilidad.

Para los propietarios que no realizan los mantenimientos de sus vehículos en los concesionarios, el cambio de aceite de la caja de cambios es una tarea casi desconocida que no se lleva a cabo o se realiza en plazos inadecuados.

Como en el caso del motor, el reemplazo periódico del lubricante de la transmisión es fundamental para asegurar su correcto funcionamiento, además de garantizar una vida útil extendida de sus componentes internos (piñones, sincronizados, rulimanes, entre otros).

¿Qué pasa si pierdes el aceite de la caja de transmisión?

Con el tiempo, se reduce la calidad del aceite (menos resistencia al calor y pérdida de viscosidad) y se satura de residuos metálicos por la fricción con otros elementos. Los indicios de que algo anda mal, van a variar dependiendo de las características de la caja.

Caja manual:

caja de transmisión
Caja manual
  • Si sientes que las marchas saltan: falta aceite en la caja de cambios debido a una fuga.
  • Si te cuesta cambiar de marcha en frío o continuamente: el aceite ha perdido viscosidad.

Caja automática:

caja de transmisión
Caja automática
  • Si el cambio de marcha es muy lento o imposible: hay poco o nada de aceite debido a una fuga.
  • El arranque necesita más potencia: falta aceite debido a una fuga.
  • En frío, el tiempo de reacción al arrancar es más largo: el aceite ha perdido viscosidad.

Ante estas señales, es preciso realizar un cambio de aceite de la caja de cambios. En nuestro medio este proceso debe llevarse a cabo cada 20.000 kilómetros. Se lo puede hacer manualmente o con la ayuda de un profesional. Una de las tareas fundamentales es una minuciosa revisión del manual del vehículo, a fin de familiarizarse con los plazos recomendados para el cambio del lubricante. Allí también se especifica el tipo de aceite a utilizarse. Realizar el cambio con un aceite diferente al recomendado puede generar un funcionamiento anormal de la caja y un desgaste prematuro de los componentes.